Clásico de chifa peruano: chancho dorado al wok con pimiento, holantao y cebolla china, envuelto en una salsa de tamarindo brillante, dulce y ácida. Esta versión casera conserva el carácter del plato sin empanizado ni fritura profunda, y llega a la mesa rápido.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el lomo de cerdo en tiras o trozos pequeños de bocado. Corta el pimiento rojo en cuadrados, retira las puntas duras del holantao y corta la cebolla china en trozos de unos 3 cm. Aparte, mezcla el tamarindo con aproximadamente cinco sextos del agua bien caliente, aplástalo con una cuchara y déjalo reposar 5 minutos. Pasa la mezcla por un colador fino, presionando para extraer bien la pulpa.
Mezcla el líquido de tamarindo con el azúcar, el vinagre y la salsa de soya. En otro recipiente pequeño disuelve la harina de chuño con el resto del agua fría y agrégala a la salsa. Bate hasta que no queden grumos; debe sentirse claramente agridulce antes de entrar al wok.
Calienta el wok a fuego alto con aproximadamente dos tercios del aceite vegetal. Agrega el cerdo en una capa lo más extendida posible y saltéalo por 5 a 6 minutos, en dos tandas si el wok es pequeño, hasta que esté bien dorado por fuera y completamente cocido al centro. Retíralo y resérvalo.
Devuelve el wok al fuego alto, agrega el resto del aceite, el ajo molido, el pimiento rojo, el holantao y aproximadamente tres quintos de la cebolla china. Saltea por 2 minutos, moviendo constantemente, hasta que las verduras estén brillantes, calientes y todavía firmes.
Remueve nuevamente la salsa de tamarindo y viértela en el wok. Cocina 1 a 2 minutos, moviendo, hasta que hierva y quede brillante, fluida pero capaz de cubrir la cuchara. Devuelve el cerdo, agrega el resto de la cebolla china y saltea solo 30 a 45 segundos para cubrir todo sin resecar la carne. ¡Y listo! Sirve inmediatamente, con bastante salsa agridulce adherida al chancho y las verduras todavía con mordida. 🧡