Ámbar turbia, ácido-dulce y con ese perfume especiado que te cuenta historia. Se cocina un mosto de maíz de jora y cebada con canela y clavo de olor, y luego se deja fermentar hasta que la acidez y el alcohol suave aparezcan. Tradición viva, sin maquillaje.

Enjuaga el maíz de jora y la cebada. Tuéstalos en olla seca o sartén amplia por 10 a 12 minutos, moviendo seguido, hasta que huelan a cereal tostado y tomen color suave, sin quemarse.
Agrega el agua, la canela y el clavo de olor. Lleva a hervor, baja el fuego y cocina destapado por 2 horas y 30 minutos, moviendo de vez en cuando. El líquido debe quedar ámbar, turbio y con olor profundo a cereal.
Cuela el mosto y disuelve la chancaca mientras aún está caliente. Deja enfriar hasta temperatura ambiente por completo; si entra caliente al fermento, mata el carácter de la chicha antes de empezar.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pasa el mosto frío a una olla de barro o recipiente muy limpio. Cubre con paño y deja fermentar a temperatura ambiente por 36 a 48 horas, hasta que huela ácido-dulce, tenga burbuja fina y sabor vivo. No lo cierres hermético.
Cuela una vez más si quieres una chicha más limpia. Sirve a temperatura ambiente o fresca; debe quedar ámbar turbia, ácido-dulce y con alcohol suave. Si huele raro, mohoso o podrido, descártala sin negociar.