Cremosidad envolvente y un aroma especiado que evoca el calor de los Andes. Esta chicha de maní es pura nostalgia en un vaso, una bebida nutritiva que equilibra la panela con el tostado perfecto. Refrescante, untuosa y con ese sabor a hogar que te abraza.

Tuesta el maní crudo en sartén seca a fuego medio por 6 minutos, moviendo seguido, hasta que huela profundo y tome color dorado claro. No lo dejes oscurecer: maní quemado, chicha castigada.
En una olla mediana hierve parte del agua con la panela, la canela en rama, el clavo de olor y la sal por 10 minutos, hasta que la panela se disuelva y el líquido huela especiado.
Retira la canela y el clavo. Licúa el maní tostado con parte de la infusión por
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela la mezcla hacia una jarra, presionando suave para sacar sabor sin pasar demasiada fibra. Agrega el resto del agua y mezcla; debe quedar cremosa, pero bebible.
Sirve con hielo y mezcla antes de cada vaso, porque el maní puede asentarse un poco. La chicha debe quedar fresca, untuosa y con dulzor de panela sin empalagar.