Dulzura terrosa definida por la cremosidad de la terranova y el aroma sutil de la vainilla. Es el refresco del campo, una bebida que nutre y sacia con ese sabor rústico y honesto de nuestra tierra. Espesa, helada y perfecta para reconectarte con lo natural.

Pon la terranova en una olla mediana con la mayor parte del agua y la sal. Cocina a hervor suave por 12 a 15 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que la base se vea más cremosa y pierda el filo crudo.
Agrega la chancaca y cocina por 3 a 4 minutos más, hasta que se disuelva por completo y la mezcla huela dulce, terrosa y ligeramente tostada.
Apaga el fuego y deja entibiar 8 minutos. Incorpora la leche evaporada, la vainilla y la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Licúa la mezcla con el resto del agua por 45 a 60 segundos, hasta que quede lisa y bebible. Si la quieres más fina, pásala por colador; si te gusta rústica, déjala con cuerpo.
Agrega el hielo, licúa 10 segundos más y sirve de inmediato. Debe quedar helada, cremosa y espesa, pero lo bastante suelta para tomarse en vaso sin pelear.