Una bebida andina de maíz morado convertida en imprescindible de la mesa peruana. Fruta y especias le dan un perfume profundo, mientras el limón deja el final limpio y despierto. Bien fría, convierte el segundo vaso en una decisión demasiado fácil.

Enjuaga bien el maíz morado; si viene en mazorcas, desgránalo y trocea las corontas para que entreguen mejor el color. Lava la cáscara de piña y corta la manzana en cuartos, dejando la piel.
Pon el maíz morado, la cáscara de piña, la manzana, la canela en rama y el clavo de olor en una olla grande con toda el agua. Lleva a hervor, baja a fuego medio-bajo y cocina parcialmente tapado por 40 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela el concentrado todavía caliente y descarta los sólidos. Agrega el azúcar blanca y mueve por 1 minuto, hasta que se disuelva por completo; luego deja entibiar 10 minutos, hasta que ya no salga vapor fuerte. Debe saber un poco más dulce e intenso de lo que quieres en el vaso, porque el hielo lo va a aligerar.
Añade el jugo de limón cuando la chicha esté tibia y mezcla bien. Reparte el hielo en los vasos y sirve encima; el punto correcto es morado profundo, dulce sin empalagar y con una acidez fresca que aparece al final. ¡Y listo! Sírvela antes de que el hielo desaparezca: esta jarra rara vez necesita invitación para vaciarse 😌