Textura crujiente y alma amazónica definida por la firmeza del filete de paiche y el frescor cítrico de la salsa criolla. Es un bocado de selva, dorado y potente, con carne jugosa bajo una costra ligera. Directo al plato, caliente y profundamente irresistible.

Corta el paiche en bastones o cubos grandes y sécalos bien con papel. Si el pescado entra húmedo, la costra se rinde antes de pelear.
Mezcla el paiche con el jugo de limón, ajo molido, parte de la sal, pimienta negra
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la cebolla roja en pluma fina y el ají limo en láminas. Mézclalos con el jugo de limón, culantro y parte de la sal; deja reposar 5 minutos hasta que la cebolla esté brillante y crocante.
Mezcla la harina de trigo, almidón de yuca y el resto de la sal. Pasa el paiche por esta mezcla y sacude el exceso; debe quedar cubierto, pero no enterrado en cemento.
Calienta el aceite a fuego medio-alto. Fríe el paiche en tandas por 3 a 4 minutos, hasta que esté dorado, crujiente y firme al centro.
Escurre el chicharrón sobre papel por 2 minutos. No lo tapes: el vapor convierte el crujiente en recuerdo triste.
Sirve el chicharrón de paiche caliente con la salsa criolla al lado o encima en poca cantidad. Debe llegar dorado, crujiente y con acidez fresca para cortar la fritura.