Clásico acompañamiento de la cocina marina peruana: pota tierna bajo una costra ligera, seca y crocante. Mostaza, ajo y comino dan el sabor carretillero; harina con chuño asegura el crujido. Ideal junto a ceviche, leche de tigre o una fuente marina.

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Retira de la pota cualquier membrana gruesa o parte fibrosa y córtala en tiras de unos 2 cm de ancho. Sécala con mucha atención usando papel absorbente, presionando por ambos lados. Este paso importa: la pota húmeda salpica, enfría el aceite y dificulta que el apanado quede crocante.
Mezcla la mostaza, el ajo molido, el comino, la pimienta y la sal. Incorpora la pota y remueve hasta sazonarla de manera uniforme. Agrega el huevo batido y mezcla nuevamente; deja reposar solo 5 minutos. La superficie debe quedar húmeda y pegajosa, no nadando en marinada.
Mezcla la harina sin preparar con la harina de chuño. Pasa las tiras de pota por la mezcla en tandas, cubriéndolas por completo pero sin formar capas gruesas. Sacude muy bien el exceso: una película delgada de harina queda más crocante que una armadura pesada.
Calienta el aceite vegetal en una olla mediana a fuego medio-alto. Cuando una pizca de harina burbujee inmediatamente sin que el aceite humee, fríe la pota en tandas pequeñas durante 2 a 3 minutos, moviéndola apenas para que no se pegue. Retira en cuanto esté dorada y crocante; cocinarla de más vuelve gomoso el interior.
Escurre el chicharrón de pota sobre papel absorbente durante 1 minuto y sírvelo inmediatamente. ¡Y listo! La señal correcta es una costra seca que cruje al morder y una pota todavía tierna por dentro; perfecto como acompañamiento de ceviche, leche de tigre o una ronda marina. 🧡