La esencia más pura del mar concentrada en un caldo restaurador y potente. El cangrejo entrega todo su coral y sabor, creando un elixir que despierta los sentidos y reconecta con la costa peruana. Un clásico de las mañanas de puerto que nunca falla. Directo, marino y vital.

Lava bien el cangrejo y quiebra ligeramente las tenazas y partes gruesas del caparazón, sin molerlo. Debe quedar en piezas manejables para que suelte coral y sabor al caldo.
Corta la cebolla roja, el apio, el ajo y el jengibre en trozos. Separa parte del culantro para el final y deja el resto listo para perfumar el caldo.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon el cangrejo, el agua, la cebolla roja, el apio, el ajo, el jengibre, parte del culantro, parte de la sal y la pimienta en una olla grande. Lleva a hervor suave y retira la espuma que suba.
Cocina a fuego medio-bajo por 30 minutos, con hervor tranquilo, hasta que el caldo huela marino, el caparazón esté rojo intenso y el fondo tome cuerpo. No lo hiervas con violencia: se enturbia.
Retira el cangrejo con pinzas y cuela el caldo. Devuelve el caldo limpio a la olla, añade el resto de la sal y regresa las piezas de cangrejo por 3 minutos, solo para mantenerlas calientes y jugosas.
Apaga el fuego y termina con el jugo de limón, el resto del culantro, el ají limo y la cebolla china. Sirve muy caliente, con caldo claro y piezas de cangrejo cocido, nunca frío ni recocido.