El alma de la parrilla en una emulsión vibrante. Este chimichurri es el equilibrio perfecto entre el frescor del perejil y la profundidad del ajo, todo ligado por la acidez justa del vinagre. Una infusión de carácter que despierta cada fibra de la carne y nos conecta con la tradición del asado. Potente, herbáceo y esencial.

Lava y seca muy bien el perejil. Pícalo fino con cuchillo, dejando algo de textura; si queda mojado o hecho pasta, el chimichurri se apaga.
Pica el ajo muy fino y mézclalo en un bowl con el orégano seco, las hojuelas de chile, la sal y la pimienta negra. Debe quedar una base aromática intensa, pero no hecha puré.
Agrega el vinagre tinto y el agua tibia. Mezcla y deja reposar
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Incorpora el perejil picado y luego añade el aceite de oliva extra virgen en hilo, mezclando con cuchara. No batas fuerte: queremos una salsa suelta, brillante y herbácea.
Deja reposar el chimichurri 20 minutos a temperatura ambiente antes de usarlo. Debe oler fresco, ácido y ajoso, con aceite verdeado y hierbas bien repartidas.