La Chita a la Sal es una oda a la jugosidad, protegida por un cofre salino que guarda toda la esencia del mar. Una técnica ancestral que transforma un pescado entero en una carne blanca, firme y delicadamente perfumada. Es elegancia costera, un ritual de sabor honesto y potente que sorprende en cada bocado. Directo, fresco y fascinante.

Precalienta el horno a 200 °C. Seca muy bien la chita por fuera y por dentro; debe estar limpia, entera y con piel para que la sal no invada la carne.
Sazona el interior de la chita con pimienta, jugo de limón, perejil, tomillo y aceite de oliva. No pongas sal dentro: la costra ya hará su trabajo desde afuera.
Mezcla la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Haz una cama con parte de la sal en la bandeja, coloca la chita encima y cúbrela por completo con el resto. Compacta la costra con las manos, dejando la cola apenas visible para manipular.
Hornea por 28 a 32 minutos, hasta que la costra esté dura y ligeramente dorada. Si la chita es más grande, suma unos minutos; el punto correcto deja la carne blanca, firme y jugosa.
Deja reposar 5 minutos y rompe la costra con cuidado. Retira la sal, levanta la piel y sirve la carne de chita limpia, sin arrastrar granos de sal al plato.