Una cáscara crujiente de chocolate oscuro que esconde un corazón meloso de manjar y el toque salado del maní tostado. Es el bocado tradicional que convierte cualquier momento en una pequeña celebración. Un contraste de texturas clásico, directo y adictivo.

Tuesta el maní en sartén seca por 3 a 4 minutos, moviendo seguido, hasta que huela profundo y se vea apenas dorado. Mezcla con la sal y deja enfriar; si entra caliente, afloja el manjar.
Mezcla el manjar blanco con el maní tostado. Debe quedar espeso y con tropezones, no líquido. Si el manjar está muy frío, muévelo unos segundos hasta que sea fácil de repartir.
Derrite el chocolate bitter en microondas en tandas de 20 segundos, mezclando entre cada tanda, hasta que esté fluido y brillante. No lo sobrecalientes: el chocolate quemado no perdona, ni aunque le reces a Ica.
Cubre cada cavidad del molde con una capa delgada de chocolate, subiendo bien por las paredes. Golpea suave el molde para sacar aire y refrigera 8 a 10 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Rellena cada cáscara con el manjar con maní, dejando un borde libre para sellar. No sobrecargues: la chocoteja debe cerrar plana, no salir con barriga de contrabando.
Cubre con el resto del chocolate y alisa la base. Refrigera 12 a 15 minutos, hasta que estén firmes. Desmolda con cuidado y deja que vuelvan unos minutos a temperatura ambiente antes de comer, para que el manjar se sienta meloso.