Crocancia oscura y alma iqueña definida por la melosidad del manjar blanco y el perfume vibrante del pisco. Es un tesoro de nuestra costa sur, un bombón artesanal que celebra la paciencia del macerado y la nobleza del chocolate. Un bocado elegante, potente y profundamente tradicional.

Mezcla las pasas con el pisco quebranta y deja macerar 25 minutos. Luego escúrrelas bien; deben quedar perfumadas y jugosas, no nadando en licor.
Derrite dos tercios del chocolate de cobertura a baño maría suave, moviendo hasta que esté fluido y brillante. Retira del calor y agrega el resto del chocolate picado para bajar temperatura y mejorar el brillo.
Cubre las cavidades del molde con una capa pareja de chocolate, usando brocha o cucharita. Golpea suave el molde para sacar burbujas y refrigera 8 minutos, hasta que la capa esté firme.
Rellena cada cavidad con manjar blanco y coloca encima algunas pasas borrachas escurridas. Deja un borde libre para poder sellar; si llenas hasta arriba, la chocoteja se venga.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cubre cada pieza con más chocolate fundido y alisa la base con espátula. Refrigera 15 a 20 minutos, hasta que el chocolate esté completamente firme y se despegue fácil del molde.
Desmolda con cuidado y deja las chocotejas 10 minutos a temperatura ambiente antes de servir. Deben tener capa firme, centro meloso y perfume claro de pisco sin chorrear.