Sabor ahumado y una textura crocante que estalla en cada bocado, definida por el equilibrio entre el ají panca y el vinagre. Es la esencia de nuestras carretillas nocturnas, un bocado valiente que despierta los sentidos. Atrevido, rústico y con ese aroma a carbón que te hace volver por más.

Lava la tripa delgada de res por dentro y por fuera hasta que el agua salga clara. Retira grasa excesiva y corta en tramos manejables. Si huele agria o rara, se descarta: con vísceras no se negocia.
Hierve el agua con la hierbabuena y la sal de sancochado. Agrega la tripa y cocina por 20 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la pasta de ají panca, el ajo molido, el vinagre tinto, la mayor parte del aceite vegetal, el comino, la pimienta negra, el orégano seco y la sal de aderezo, hasta tener una pasta roja, ácida y brillante.
Cubre la tripa sancochada con el aderezo y deja reposar 15 minutos. No necesita horas: ya está precocida y buscamos que agarre sabor sin volverse gomosa.
Ensarta la tripa en brochetas y llévala a parrilla fuerte. Asa por 8 a 10 minutos, volteando y brochando con el resto del aceite, hasta que quede dorada, con bordes crocantes y aroma ahumado.
Sirve el choncholí apenas sale de la parrilla. Debe llegar caliente, rústico y crocante; si espera demasiado, pierde el golpe callejero.