Un turrón piurano de tres capas, quebradizo por fuera y meloso entre hoja y hoja. La masa amarillo-anaranjada se deshace al morder y la miel de limón y canela le da ese dulzor pegajoso que lo volvió inseparable de mercados, colegios y dulcerías del norte. Córtalo en barras y entenderás aquello de «como se pide chumbeque».

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 170°C. Mezcla la harina, el bicarbonato y la sal; agrega la manteca vegetal y frótala con los dedos durante 2 a 3 minutos, hasta obtener una textura de arena gruesa sin bloques grandes de grasa. Incorpora las yemas, el colorante y un poco más de la mitad del agua, uniendo solo hasta formar una masa firme y pareja; no la amases de más o las hojas perderán su textura quebradiza.
Estira la masa sobre papel manteca hasta formar un rectángulo de aproximadamente 30 × 40 cm y 4 a 5 mm de grosor. Recorta los bordes y divide la plancha a lo largo en 3 bandas iguales, dejando un pequeño espacio entre ellas; haz pequeños pinchazos por toda la superficie con la punta de un cuchillo para que no se inflen. Pasa el papel con las tres bandas a la bandeja y hornea por 18 a 20 minutos, hasta que estén secas, firmes y apenas doradas en los bordes. Retíralas con cuidado: calientes todavía son frágiles.
Mientras se hornean las hojas, coloca en una cacerola el azúcar, el resto del agua, el jugo de limón y la canela. Hierve a fuego medio por 10 a 12 minutos, sin revolver una vez disuelto el azúcar, hasta que las burbujas se vuelvan más densas y la miel caiga de la cuchara en un hilo grueso y continuo. Retira la canela y apaga el fuego; úsala tibia, antes de que empiece a endurecer.
Coloca una hoja de masa sobre la mesa y reparte encima una capa pareja de la miel tibia, llegando casi hasta los bordes. Cubre con la segunda hoja, presiona suavemente con las palmas y repite con más miel; termina con la tercera hoja y vuelve a presionar apenas. La miel debe pegar las capas sin desbordarse ni empaparlas: si todavía corre como agua, espera un momento antes de seguir.
Deja enfriar el bloque durante 20 minutos, hasta que la miel esté pegajosa pero firme y las capas ya no se deslicen al tocarlas. Pásalo a una tabla y corta primero los bordes si hace falta, luego divide en 12 rectángulos con un cuchillo firme y limpio. Debe quebrarse suavemente al corte, mantener sus tres capas y dejar una miel elástica entre ellas. ¡Y listo! Chumbeque como se pide.