Un chupe andino espeso y reconfortante, con quinua abierta, papa, choclo, habas y zapallo dentro de un caldo suave de ají amarillo, leche y queso fresco. El huevo y el huacatay terminan una olla sustanciosa, económica y con suficiente cuerpo para funcionar como almuerzo completo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lava la quinua en un colador de malla fina, frotándola suavemente bajo agua fría hasta que el agua salga clara y prácticamente sin espuma. Pela y corta la papa amarilla y el zapallo en trozos de cuchara, corta el choclo y pica la cebolla y el huacatay.
Calienta el aceite vegetal en una olla grande y cocina la cebolla por 5 a 6 minutos, hasta que esté translúcida y ligeramente dorada. Agrega el ajo molido, el ají amarillo, el orégano, la pimienta y la mitad de la sal; sofríe 2 a 3 minutos, hasta que el ají pierda el olor crudo y el aderezo quede brillante.
Añade la quinua lavada y mezcla 1 minuto con el aderezo. Vierte el agua y cocina a hervor moderado por 10 a 12 minutos, hasta que los granos empiecen a abrirse y mostrar su pequeño aro blanco, pero todavía conserven algo de firmeza.
Agrega la papa amarilla, el choclo y el zapallo macre. Cocina por 10 a 12 minutos, hasta que la papa esté casi tierna y el zapallo comience a deshacerse ligeramente en los bordes, dando cuerpo al caldo sin desaparecer por completo.
Incorpora las habas frescas y el resto de la sal y cocina 4 a 5 minutos más, hasta que las habas estén tiernas pero enteras. En este punto el chupe debe verse más espeso que una sopa común, aunque todavía debe moverse con facilidad al pasar la cuchara.
Baja el fuego e incorpora la leche evaporada y el queso fresco en cubos. Abre cuatro espacios en la superficie y casca los huevos uno por uno. Tapa y cocina a fuego bajo por 4 a 5 minutos, hasta que las claras estén completamente cuajadas y las yemas todavía suaves. Evita un hervor fuerte después de añadir la leche.
Apaga el fuego, agrega el huacatay y deja reposar 2 minutos. Sirve inmediatamente con un huevo por plato y buen reparto de quinua, papa, choclo, habas y queso. El punto correcto es cremoso y espeso, pero todavía fluye como chupe y no como puré. ¡Y listo! Quinua andina en modo abrigo comestible. 😌