Un clásico pisquero del norte peruano, cremoso y oscuro como caramelo tostado. La algarrobina da dulzor profundo y el pisco Quebranta mantiene el trago vivo bajo una espuma sedosa de leche y yema. Se sirve bien frío, con canela encima: un brindis peruano que sabe a celebración desde el primer sorbo.

Coloca en la licuadora el pisco, la leche evaporada, la algarrobina, el jarabe de goma y la yema; licúa por 10 segundos, hasta que la mezcla se vea uniforme y sin algarrobina asentada en el fondo. Añade el hielo y licúa otros 20 a 30 segundos, hasta que quede muy frío, cremoso y con espuma fina, con el hielo completamente triturado. Detente en cuanto llegue a ese punto para no diluirlo de más. Como la yema se consume cruda, mantenla refrigerada hasta usarla y utiliza huevo pasteurizado cuando sea posible.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Sirve inmediatamente y espolvorea la canela sobre la espuma. Debe caer de la licuadora como una crema ligera y bebible, no como un batido espeso; al probarlo, primero aparece la algarrobina y enseguida el pisco limpia el dulzor. ¡Y listo! Bien frío es cuando este clásico se luce. 🥂