Coles de Bruselas con hojas de afuera caramelizadas y crujientes, y centro tierno sin amargor agresivo. Se asan fuerte con aceite de oliva, pimienta negra y, si te provoca, un toque de ajo en polvo. Guarnición seria: simple, doradita y con sabor a horno.

Calienta el horno a 220 °C con la bandeja adentro. Mientras tanto, corta la base dura de las coles de Bruselas, retira hojas feas y pártelas por la mitad. Sécalas bien: ese detalle pequeño evita el sabor a col hervida, que nadie pidió.
Mezcla las coles con el aceite de oliva, la sal, la pimienta negra y el ajo en polvo si lo usas. Deben quedar brillantes y cubiertas por una capa fina, no bañadas en aceite.
Saca la bandeja caliente con cuidado y acomoda las coles con el lado cortado hacia abajo, dejando espacio entre piezas. Asa por 20 a 24 minutos, hasta que la base esté bien dorada, las hojas exteriores
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Sirve apenas salgan del horno. Si quedaron hojas sueltas en la bandeja, no las botes: son los chips crujientes del asunto. Van encima, con descaro.