Conchas de abanico jugosas bajo una capa de mantequilla y parmesano dorado, con apenas limón y salsa inglesa afinando el sabor marino. El horno hace su trabajo en minutos y ese primer gratín burbujeante vuelve bastante difícil dejarlas llegar intactas a la mesa.

Precalienta el horno a 230 °C, usando la función de gratinar si la tiene. Revisa las conchas de abanico, elimina cualquier resto de arena y sécalas cuidadosamente con papel absorbente. Acomódalas en sus valvas sobre una bandeja estable, procurando que queden niveladas para conservar sus jugos.
Reparte sobre las conchas el jugo de limón y la salsa inglesa en pequeñas gotas. Sazona con la sal y la pimienta negra de manera ligera; el parmesano aportará bastante salinidad, así que la superficie debe saber a marisco sazonado, no a salsa.
Pon pequeños trozos de mantequilla sin sal
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lleva la bandeja a la parte alta del horno y gratina durante 4 a 5 minutos, hasta que el parmesano esté burbujeante y dorado en varios puntos. Retira apenas las conchas estén opacas pero todavía carnosas y húmedas; si esperas a que el centro se vea seco, ya se pasaron. Sírvelas inmediatamente mientras mantequilla, queso y jugos siguen hirviendo dentro de la valva. ¡Y listo! 🐚