Antiguo estofado peruano de conejo, sencillo y profundamente casero. La carne se dora y cocina lentamente con abundante cebolla, ajo y laurel hasta quedar tierna, mientras el propio jugo forma una salsa corta y sabrosa. Pocos ingredientes, mucha olla y sabor limpio a conejo.

Seca muy bien las presas de conejo con papel absorbente y sazónalas con parte de la sal y toda la pimienta negra. Corta la cebolla morada en pluma gruesa y pica fino el ajo. El conejo debe entrar seco a la olla para dorarse en lugar de hervirse.
Calienta el aceite vegetal en una olla grande y dora las presas de conejo por tandas durante 8 a 10 minutos, girándolas hasta que tengan color por varios lados. Retíralas y reserva; todavía no deben estar cocidas por dentro.
En la misma olla agrega la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Devuelve el conejo a la olla, agrega el laurel, el agua y el resto de la sal. Lleva a hervor, baja al mínimo y cocina parcialmente tapado durante 45 a 50 minutos, volteando las presas una vez, hasta que la carne esté tierna y se desprenda fácilmente junto al hueso.
Retira el laurel y cocina destapado durante 5 a 8 minutos si todavía hay demasiado líquido, hasta obtener una salsa corta de cebolla y jugos de cocción que cubra ligeramente las presas. Sirve muy caliente. El resultado debe ser conejo tierno y jugoso, con salsa concentrada pero sin harina ni crema. ¡Y listo! El estofado peruano de 1900 vino a recuperar su nombre. 🐇🍲