La esencia de los Andes concentrada en una mermelada de color profundo y sabor agridulce vibrante. Esta conserva captura la frescura silvestre del saúco, transformándolo en un bocado meloso que evoca el campo y la tradición. Un tesoro artesanal para despertar tus desayunos.

Lava el saúco y retira tallitos, hojas o bayas verdes. Quédate solo con fruta madura y oscura; esa limpieza define una conserva profunda, no amarga.
Ralla la manzana fina y mezcla con el saúco, el azúcar blanca, el jugo de limón y el agua. Deja reposar 10 minutos, hasta que la fruta empiece a soltar jugo.
Pasa todo a una olla y cocina a fuego medio por 8 minutos, moviendo seguido, hasta que el azúcar se disuelva y el saúco reviente soltando color morado intenso.
Baja el fuego y cocina 22 a 28 minutos, aplastando parte de la fruta contra la olla. La conserva debe espesar, verse brillante y cubrir la cuchara sin correr como agua.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Prueba el punto en un plato frío: pon una cucharadita, espera 1 minuto y empuja con el dedo. Si se arruga suave y no se desparrama, ya está; si sigue muy líquida, cocina 5 minutos más.
Pasa la conserva caliente a un frasco de vidrio limpio y deja enfriar 25 minutos antes de tapar y refrigerar. Debe quedar espesa, agridulce y con color profundo de saúco andino.