Una pechuga apanada que guarda lo mejor en el centro. Por fuera queda dorada y crujiente; por dentro, pollo jugoso alrededor de jamón inglés y queso Edam completamente fundido. Es un clásico de restaurante que también funciona en casa cuando el rollo queda bien cerrado y el horno termina la cocción sin secarlo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Divide la pechuga de pollo en 4 filetes y abre cada uno tipo libro. Colócalos entre film plástico y aplánalos desde el centro hacia los bordes hasta dejarlos de aproximadamente 6 a 8 mm de grosor, procurando no romperlos. Sazona con la mayor parte de la sal y toda la pimienta, y unta una capa fina de mostaza por la cara interior.
Divide el jamón inglés y el queso Edam entre los 4 filetes, dejando aproximadamente 1.5 cm libre en los bordes. Coloca el queso sobre el jamón para que este ayude a contenerlo, pliega ligeramente los laterales del pollo y enrolla apretado. Envuelve cada rollo firmemente con film plástico, girando los extremos para compactarlo, y refrigera 10 minutos.
Pon la harina, el huevo batido con el resto de la sal y el pan rallado en recipientes separados. Retira el film de los rollos y pásalos primero por harina, sacudiendo el exceso; luego por huevo y pan rallado. Para reforzar las uniones, vuelve a pasar cada rollo por huevo y pan rallado una segunda vez, presionando suavemente hasta que toda la superficie quede bien cubierta.
Precalienta el horno a 180 °C. Calienta el aceite vegetal a fuego medio y dora los cordon bleu en tandas durante aproximadamente 2 minutos por lado, girándolos con cuidado hasta que toda la costra esté uniformemente dorada. El aceite debe burbujear de forma constante, no humear. Pasa los rollos a una bandeja para horno.
Hornea los cordon bleu durante 8 a 10 minutos, hasta que el centro del pollo junto al relleno alcance 74 °C. Sácalos del horno y déjalos reposar 4 minutos antes de cortar; así los jugos se estabilizan y el queso permanece mejor dentro. Sirve bien caliente, cuando la costra todavía esté crujiente y el centro completamente fundido. ¡Y listo! Si el cuchillo cruza crocante, pollo jugoso y queso derretido sin vaciar el rollo, salió como debía. 😌