Costillas de cerdo tiernas y lacadas con un glaseado agridulce de sillao, azúcar y vinagre, al estilo de las costillas chifa. La cocción lenta ablanda la carne y la reducción final deja una salsa oscura, brillante y pegada al hueso, sin ketchup ni espesantes.

Corta el costillar de cerdo entre los huesos para obtener piezas individuales y sécalas bien con papel absorbente. Corta el kión en láminas, machaca ligeramente el ajo y corta la cebolla china en rodajas finas.
Calienta una sartén amplia con el aceite vegetal a fuego medio-alto. Dora las costillas durante 6 a 8 minutos, girándolas hasta que varias caras tengan color profundo. Agrega el kión y el ajo y cocina 1 minuto
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega la salsa de soya, el azúcar, aproximadamente cuatro quintos del vinagre y el agua. Mezcla, lleva a hervor y baja el fuego. Tapa y cocina suavemente durante 40 minutos, girando las costillas una vez a mitad de cocción, hasta que estén tiernas junto al hueso pero sin deshacerse.
Destapa, sube a fuego medio-alto y cocina 8 a 10 minutos, girando las costillas con frecuencia mientras el líquido se reduce. Vigila especialmente los últimos minutos: el glaseado estará listo cuando se vea oscuro, brillante y espeso, cubra cada costilla y deje un rastro limpio al pasar la cuchara por el fondo.
Apaga el fuego, agrega el resto del vinagre y la cebolla china y mezcla durante 20 segundos. Sirve inmediatamente. ¡Y listo! Las costillas deben quedar tiernas y jugosas junto al hueso, con una capa agridulce intensa que se adhiera a la carne sin convertirse en una salsa pesada. 🧡