Sabor vibrante y reconfortante definido por la frescura del brócoli y la sedosidad de la crema. Es el abrazo cálido en un día gris, una sopa melosa que equilibra salud y placer en cada cucharada. Directa, elegante y con ese toque casero que reconecta con el bienestar.

Separa las flores del brócoli y corta los tallos tiernos en trozos pequeños; descarta solo las partes duras. Pica el poro, la cebolla blanca y el ajo. Pela la papa y córtala en cubos chicos para que dé cuerpo sin retrasar la sopa.
Calienta la mantequilla con el aceite de oliva
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega los tallos de brócoli, la papa, el caldo de verduras, la mayor parte de la sal y la pimienta. Cocina por 12 minutos, a hervor suave, hasta que la papa esté tierna. Añade las flores de brócoli en los últimos 4 minutos para conservar color y frescura.
Licúa la sopa hasta que quede sedosa. Si quieres una textura más fina, pásala por colador de malla fina. Hazlo por tandas si la licuadora queda llena; sopa verde caliente con tapa nerviosa es volcán miniatura, y nadie necesita ese drama.
Regresa la crema a la olla, baja el fuego y añade la crema de leche, la nuez moscada y el resto de la sal. Calienta por 3 minutos, sin hervir fuerte, hasta que quede melosa y verde suave. Sirve caliente o tibia.