Seda líquida cargada de umami que captura la esencia más terrosa y elegante del campo. Es el abrazo cálido en un día gris, una textura aterciopelada que celebra la nobleza de los champiñones dorados. Sofisticación reconfortante en cada cucharada.

Limpia los champiñones con un paño húmedo y córtalos en láminas. Pica la cebolla blanca, el ajo, el tomillo fresco y el perejil. No laves los champiñones bajo chorro fuerte: absorben agua y doran peor.
Calienta la mantequilla con el aceite de oliva
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega la cebolla blanca y cocina 4 minutos, hasta que esté suave. Suma el ajo, el tomillo fresco, la sal y la pimienta; cocina 1 minuto más, sin quemar el ajo.
Espolvorea la harina de trigo y mezcla por 1 minuto, hasta que se pegue ligeramente a los champiñones. Vierte el caldo de verduras poco a poco, raspando el fondo, y hierve suave por 10 minutos.
Licúa la sopa hasta que quede aterciopelada, dejando algunos trocitos si quieres más textura. Regresa a la olla, agrega la crema de leche y calienta 3 minutos sin hervir fuerte. Termina con perejil y sirve caliente.