Masa densa y rústica que captura el corazón del desayuno amazónico: plátano verde sancochado, maní tostado y sachaculantro bien fresco. Se machaca tibio hasta quedar compacto, fragante y con esa fuerza sencilla de la selva. Tradición, tierra y energía en bolas firmes, listas para acompañar lo que mande la mesa.

Pela los plátanos verdes y córtalos en trozos grandes. Ponlos en una olla con el agua y parte de la sal; hierve por 22 minutos, hasta que estén bien suaves y se puedan atravesar sin resistencia.
Mientras hierve el plátano, tuesta el maní crudo en sartén seca por 6 minutos, moviendo seguido, hasta que huela intenso y tome color ligero. No lo quemes: el amargo se mete en toda la masa.
Muele el maní tostado con el ajo, el sachaculantro y el resto de la sal hasta tener una mezcla gruesa y perfumada. Debe sentirse rústica, no como crema lisa.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Escurre los plátanos y pásalos calientes a un bowl. Machácalos por 3 minutos, hasta formar una masa densa con algunos trozos pequeños; esos pedacitos son parte de la gracia.
Mezcla la masa caliente con la pasta de maní y la manteca de cerdo. Amasa con fuerza corta, solo hasta que todo se una y brille ligeramente. Forma 4 bolas firmes y sirve caliente o tibio.