Cuy dorado y luego guisado lentamente en una salsa andina de maní tostado, ají panca, cebolla, ajo y chincho. La salsa queda espesa y sabrosa sin esconder la carne, mientras la papa huayro sancochada recoge todo el aderezo. Plato festivo, contundente y profundamente serrano.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta los cuyes en ocho presas y sécalos muy bien con papel absorbente. Sazona con parte de la sal, el comino y la pimienta, procurando cubrir todos los lados. Déjalos sazonados mientras preparas el maní y las papas.
Tuesta el maní crudo en una sartén seca durante 5 a 6 minutos a fuego medio, moviéndolo constantemente, hasta que esté dorado y aromático. Déjalo entibiar y licúalo con una pequeña parte del agua hasta obtener una pasta espesa, ligeramente granulada y fácil de incorporar al guiso.
Pon las papas huayro en una olla, cúbrelas con buena parte del agua y agrega otra parte de la sal. Cocina a hervor moderado durante 20 a 25 minutos, hasta que estén tiernas al pincharlas pero todavía enteras. Escurre y mantenlas calientes.
Calienta aproximadamente dos tercios del aceite vegetal en una olla grande y dora las presas de cuy por tandas durante 7 a 9 minutos, girándolas hasta que tomen buen color por varios lados. Retíralas y reserva; terminarán de cocinarse dentro de la salsa.
Retira el exceso de grasa si fuera necesario y deja en la olla el resto del aceite vegetal. Cocina la cebolla morada durante 6 minutos, hasta que esté suave. Agrega el ajo, la pasta de ají panca y otra parte de la sal; cocina 3 minutos más, hasta que el ají se vea oscuro y bien cocido, sin sabor crudo.
Incorpora la pasta de maní al aderezo y mezcla durante 2 minutos. Agrega el resto del agua y de la sal, devuelve las presas de cuy y coloca la mayor parte del chincho encima. Tapa y cocina a fuego bajo durante 30 minutos, moviendo la salsa de vez en cuando, hasta que el cuy esté bien cocido y la salsa quede espesa, cremosa y brillante.
Sirve el cuy muy caliente con las papas huayro, cubriendo cada presa con una porción generosa de salsa de maní. Termina con el resto del chincho fresco. El punto correcto es carne jugosa, maní tostado claramente presente y una salsa espesa que se adhiera sin volverse pasta. ¡Y listo! Cuy, maní y papa: la sierra no necesitaba más argumentos. 🐹🥜🔥