Un caldo peruano ligero y reconfortante, con pollo, papa amarilla, zanahoria y cabello de ángel. El apio, el poro y el kión construyen un fondo limpio sin convertirlo en una sopa pesada, y el orégano entra al final con ese aroma casero tan reconocible. Suave de sabor, pero con suficiente sustancia para sentirse como comida de verdad.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Separa con cuidado la carne de la pechuga de pollo con hueso y reserva tanto la carne como el hueso. Retira la grasa amarilla visible y corta la carne en trozos medianos. Pela la papa amarilla y córtala en mitades o trozos grandes; corta la zanahoria, el apio y el poro en rodajas, y el kión en dos o tres trozos grandes para poder retirarlo después.
Pon el hueso reservado de la pechuga, el agua, el kión, el apio, el poro y la mitad de la sal en una olla grande. Lleva a hervor suave y retira con una espumadera la espuma que aparezca durante los primeros minutos. Cocina parcialmente tapado durante 20 a 25 minutos, manteniendo un hervor tranquilo; el caldo debe quedar claro, fragante y con sabor limpio a pollo. Retira y descarta el hueso y el kión.
Agrega al caldo la papa amarilla, la zanahoria, la carne reservada de pollo y el resto de la sal. Cocina a hervor suave durante 10 a 12 minutos, hasta que la papa esté tierna pero conserve su forma y la parte más gruesa del pollo alcance 74 °C. Evita hervir con fuerza para que la pechuga no quede seca.
Agrega los fideos cabello de ángel y cocina durante 2 a 3 minutos, hasta que estén tiernos pero no deshechos. Apaga el fuego, frota el orégano seco entre las palmas y agrégalo a la olla. Deja reposar 2 minutos y sirve bien caliente, procurando repartir pollo, papa, verduras y fideos en cada plato. El resultado debe ser un caldo ligero y limpio, no espeso. ¡Y listo! Dieta de pollo como debe ser: suave, casera y reconfortante. 😌