Trozos de calabaza melosos, bañados en un almíbar profundo de chancaca y especias. Es el sabor del hogar peruano en invierno, un dulce que reconforta el alma con su brillo ambarino y su textura tierna. Una joya tradicional que celebra la paciencia del fuego lento.

Pela el zapallo calabaza, retira semillas y fibras duras, y córtalo en trozos grandes. No lo piques pequeño: con el fuego lento se rompería y perdería ese acabado meloso de dulce de olla.
Pon la chancaca, el agua, la canela en rama, el clavo de olor, la cáscara de naranja y la sal en una olla. Hierve suave por 8 a 10 minutos, hasta que la chancaca se disuelva y el almíbar huela especiado.
Cuela el almíbar si quedaron restos duros de especia o chancaca. Devuélvelo a la olla; debe estar oscuro, fluido y sin granos pegados al fondo.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el zapallo calabaza al almíbar, tapa y cocina a fuego bajo por 18 a 22 minutos, moviendo con cuidado una o dos veces, hasta que los trozos estén tiernos pero todavía enteros.
Destapa y cocina 6 a 8 minutos más, bañando los trozos con el almíbar, hasta que brillen y el líquido caiga espeso desde la cuchara. Sirve tibio o a temperatura ambiente.