Denso, cremoso y con ese sabor amazónico que no se parece a nada: el pijuayo se vuelve un dulce tipo manjar, con leche, leche condensada y un toque de canela. Se cocina lento hasta que espese y quede brillante, sin apurarlo. Cuchareable, intenso y bien de casa.

Usa pijuayo ya cocido. Pélalo, retira la pepa central y corta la pulpa en trozos medianos; debe estar suave al cuchillo, no duro ni fibroso.
Calienta la leche con la canela en rama por 6 minutos, a fuego bajo, hasta que huela cálida y dulce. Retira la canela antes de licuar.
Licúa el pijuayo con la leche aromática y la sal por 1 minuto, hasta obtener una crema lisa y espesa. Si quedan fibras grandes, licúa 20 segundos más.
Pasa la crema a la olla y agrega la leche condensada. Cocina a fuego bajo por
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Apaga el fuego y mezcla la mantequilla sin sal hasta que se funda por completo. Sirve tibio o deja enfriar a temperatura ambiente; debe quedar cuchareable, denso y con brillo suave.