El dúo limeño que no necesita presentación: arroz con leche y mazamorra morada, mitad y mitad. De un lado, arroz cremoso y perfumado con canela; del otro, maíz morado, fruta y ese brillo espeso que pide cuchara. Dos postres enormes por separado que juntos se volvieron una institución.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Enjuaga el maíz morado y ponlo en la olla grande con la cáscara de piña, la mitad de la canela en rama, la mitad del clavo y algo menos de tres cuartas partes del agua. Lleva a hervor, baja a fuego medio y cocina durante 30 minutos, hasta que el líquido quede morado muy oscuro, aromático y claramente concentrado.
Mientras hierve el maíz, pon el arroz en la olla mediana con el resto del agua, la cáscara de naranja y la canela y el clavo reservados. Cocina a fuego medio-bajo durante 16 a 18 minutos, moviendo ocasionalmente, hasta que el arroz esté muy tierno y todavía conserve un poco de humedad entre los granos.
Retira la cáscara y las especias del arroz. Agrega la leche evaporada, la leche condensada y las pasas y cocina a fuego bajo durante 8 a 10 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que quede cremoso y fluido, con el grano completamente suave pero todavía visible. Apaga el fuego e incorpora la vainilla; déjalo ligeramente suelto porque espesará mientras terminas la mazamorra.
Cuela la chicha morada y devuelve el líquido a la olla; reserva un cucharón aparte para que se enfríe un poco. Pela y corta la manzana, el membrillo y la piña en cubos pequeños, agrégalos junto con el guindón y el azúcar, y cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos, hasta que la fruta esté tierna pero conserve su forma.
Disuelve la fécula de papa en la chicha reservada, que ya debe estar tibia, hasta que no queden grumos. Viértela poco a poco en la olla mientras mezclas constantemente y cocina 3 a 4 minutos, hasta que la mazamorra quede brillante, espesa y caiga de la cuchara en una cinta pesada. Apaga el fuego y mezcla el jugo de limón; no sigas hirviendo después de añadirlo.
Sirve cada porción con arroz con leche y mazamorra morada lado a lado, procurando que ambas lleguen tibias o a temperatura ambiente y mantengan claramente sus texturas. Espolvorea la canela en polvo sobre el arroz. ¡Y listo! Mete la cuchara justo en la frontera: cremoso de un lado, frutal y brillante del otro. Ese es El Clásico. 😌