Empanada hueca y crocante que se infla en aceite caliente hasta quedar como globo: ligera por dentro, dorada por fuera. La masa es fina, con un toque de azúcar y mantequilla, y se termina con azúcar en polvo. Tradición de Lambayeque sin relleno: pura textura y fritura bien hecha.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la harina de trigo, el azúcar blanca, la sal y el polvo de hornear en un bowl. Agrega la mantequilla sin sal y frótala con la harina hasta que parezca arena húmeda, sin trozos grandes.
Añade el agua poco a poco y amasa por 4 minutos, hasta tener una masa lisa, elástica y apenas firme. Si se pega demasiado, deja que repose un minuto antes de seguir; no la llenes de harina.
Cubre la masa y déjala reposar 25 minutos, hasta que se sienta más suave al presionarla. Ese descanso ayuda a estirarla fina sin que se encoja como liga terca.
Divide la masa en 8 porciones. Estira cada una bien fina, casi transparente en los bordes, y forma un óvalo. Dobla como empanada sin relleno, atrapando un poco de aire, y sella solo el borde con firmeza.
Calienta el aceite vegetal en una olla hasta que un pedacito de masa burbujee rápido sin quemarse. Mantén el fuego medio-alto: si el aceite está tibio, la empanada chupa grasa; si está furioso, se quema antes de inflar.
Fríe una empanada por vez por 1 a 2 minutos, bañando la parte superior con aceite caliente usando una espumadera. Cuando se infle como globo y quede dorada, retírala con cuidado y escúrrela.
Espolvorea las empanadas con azúcar en polvo cuando aún estén tibias. Déjalas asentarse 5 minutos antes de servir, para que la costra termine de ponerse crocante.