Bocadito dulce de fiesta: masa corta de harina, manteca y azúcar en polvo, seca por fuera y arenosa al morder. Se aplasta al centro, se barniza con huevo y se corona con ajonjolí antes de entrar al horno. Pequeñas, quebradizas y hechas para desaparecer de la mesa sin hacer escándalo.

Precalienta el horno a 180 °C y forra una bandeja con papel manteca. Deja todo listo antes de formar la masa, porque estas empanaditas no necesitan esperar.
Tamiza la harina, el azúcar en polvo, el polvo de hornear y la sal en un bowl. Agrega la manteca, la yema y la vainilla; mezcla solo hasta que la masa se junte al presionarla.
Forma bolitas pequeñas de masa, acomódalas en la bandeja y aplasta el centro con el dedo o una cucharita. Deben quedar gruesitas, no planas como galleta común.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Bate el huevo y barniza ligeramente la parte superior. Espolvorea el ajonjolí sobre cada empanadita, cuidando que caiga en el centro hundido.
Hornea por 18 a 22 minutos, hasta que estén firmes, pálidas por arriba y apenas doradas en la base. No esperes color fuerte: ahí se secan demasiado.
Deja enfriar 10 minutos en la bandeja antes de moverlas. Sirve a temperatura ambiente; deben quebrarse fácil y sentirse arenosas, dulces y ligeras.