Un clásico fresco de las mesas de pollería peruana. Crocante, ligero y con ese aliño cremoso y ácido que equilibra perfecto un pollo a la brasa recién salido. Simple, familiar y de esos acompañamientos que siempre provocan un poco más.

Lava la lechuga, el tomate, el pepino y la zanahoria; luego escúrrelos y sécalos bien, sobre todo la lechuga. Trocea la lechuga con la mano, corta el tomate en gajos, el pepino en medias lunas y ralla la zanahoria. Deben quedar frescos, secos y crocantes, porque el agua sobrante diluye el aliño.
En un bowl, mezcla la mayonesa, la mostaza, el vinagre, el agua, el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Arma la ensalada con la lechuga como base y reparte encima el tomate, el pepino y la zanahoria. Sirve el aliño por encima justo antes de comer o llévalo aparte si la ensalada va a esperar. Si la lechuga sigue crocante y el aliño la cubre sin dejarla pesada, quedó como debe. ¡Y listo! A la mesa con el pollo bien caliente.