Una guarnición clásica de pollería, hecha para acompañar sin pesar. Verduras cocidas al punto, palta cremosa y una vinagreta ligera dejan un bocado suave, fresco y ligeramente ácido que va de maravilla junto al pollo a la brasa.

Pela la beterraga y la zanahoria, recorta las puntas de las vainitas y lava todo. Corta la beterraga en cubos de unos 1.5 cm, la zanahoria en medias lunas gruesas y las vainitas en trozos de 4 a 5 cm; procura tamaños parejos para que cada verdura llegue a su punto sin deshacerse.
Hierve el agua repartida entre dos ollas. Cocina la beterraga en una por 12 a 15 minutos, hasta que esté tierna pero todavía firme al pincharla. En la otra, cocina la zanahoria por 5 minutos, añade las vainitas y continúa
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla el aceite, el vinagre y la sal durante unos 20 segundos, hasta que la vinagreta se vea momentáneamente ligada. Corta la palta en gajos y acomoda con cuidado las verduras cocidas en una fuente; termina con la palta y reparte la vinagreta por encima justo antes de servir. Debe quedar tierna, colorida y fresca, nunca aguada ni hecha puré. ¡Y listo! Una guarnición simple que hace exactamente lo que debe al lado del pollo.