Una ensalada peruana donde la quinua queda suelta bajo una crema fresca de palta, yogurt y limón. Tiene mordida vegetal, acidez limpia y suficiente cuerpo para lucirse sola o acompañar un almuerzo; cremosa sin sentirse pesada, y muy fácil de repetir.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Coloca la quinua en el colador y enjuágala con una parte del agua en 3 tandas cortas, frotando suavemente los granos y dejando escurrir entre cada una, hasta que el agua salga mucho menos turbia y casi no aparezca espuma. Escurre muy bien antes de cocinar.
Pasa la quinua a la olla con el resto del agua y una parte de la sal. Cuando hierva, baja a fuego bajo, tapa y cocina 6 minutos; luego esparce el choclo encima, vuelve a tapar y cocina 9 a 10 minutos más, hasta que no quede líquido visible y la quinua muestre su pequeño aro. Pásala al bowl, granea con suavidad y extiéndela para que pierda el vapor fuerte mientras avanzas con lo demás.
Mientras se cocina la quinua, corta el pepino y el tomate en cubos pequeños y parejos, y pica fina la cebolla morada. Déjalos listos sin mezclarlos todavía con la quinua caliente, para conservar una textura fresca y firme.
Licúa la palta, el yogurt natural, el jugo de limón, el culantro, el ajo molido, la pimienta y el resto de la sal durante 20 a 30 segundos, hasta obtener una crema lisa, verde y fluida, suficientemente suelta para envolver la quinua sin quedar aguada.
Cuando la quinua esté tibia y ya no desprenda vapor fuerte, vierte encima la crema y mezcla con movimientos amplios. Incorpora el pepino, tomate y cebolla, y mezcla solo hasta repartirlos sin aplastarlos. Sirve enseguida, fresca o a temperatura ambiente: debe quedar cremosa, suelta y con mordida vegetal. ¡Y listo! Si cada grano sigue reconocible bajo la crema, salió como debía. ✨