Una ensalada costeña donde el yuyo manda. Fresca, marina y cítrica, combina su mordida firme con una criolla crocante y ligeramente picante: una guarnición sencilla que despierta toda la mesa.

Revisa el yuyo fresco y retira arena, conchitas o partes duras. Lávalo en varias aguas frías, moviéndolo con las manos, hasta que el agua salga limpia; luego escúrrelo muy bien y corta solo las hebras demasiado largas. Debe quedar fresco, firme y sin arena al morder.
Corta la cebolla morada en pluma fina, el tomate en cubos, el ají limo sin venas ni pepas en picadito y el culantro fino. Enjuaga la cebolla brevemente bajo agua fría y escúrrela bien; así baja el golpe crudo sin perder su crocancia.
Junta el yuyo, la cebolla, el tomate, el ají y el culantro en el bowl. Agrega el
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