Frescura selvática pura definida por la textura crocante de la chonta y la acidez vibrante del limón. Es el alma de los mercados amazónicos, un plato que te conecta con la tierra y refresca los sentidos de inmediato. Ligera, crujiente y con la energía del bosque tropical.

Escurre la chonta y sepárala en tiras finas con las manos. Si viene muy larga, córtala en bocados medianos; debe quedar suelta, crujiente y fácil de comer.
Corta la cebolla roja en pluma fina, el tomate en gajos o cubos firmes y pica el culantro. El corte debe sentirse fresco y limpio, no como salsa criolla cansada.
Mezcla el jugo de limón, el aceite vegetal, la sal y la pimienta hasta que el aliño se vea unido y brillante. Pruébalo: debe sentirse ácido y sabroso porque la chonta lo va a suavizar.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Une la chonta, la cebolla, el tomate y el culantro con el aliño. Mezcla con suavidad por 1 minuto, hasta que todo quede brillante sin romper las tiras.
Refrigera 8 minutos antes de servir, solo para que el aliño entre y la ensalada llegue bien fresca. Debe quedar crocante, ácida y ligera, con aroma claro de selva.