Una ensalada crujiente y cremosa de las que equilibran cualquier plato contundente. El repollo y la zanahoria mantienen mordida bajo un aderezo agridulce, fresco y ligero; sencilla, económica y peligrosamente fácil de repetir.

Retira el corazón duro del repollo y córtalo en tiras muy finas; luego ralla la zanahoria por el lado grueso del rallador. Separa las tiras con las manos para que la mezcla quede suelta y crujiente, sin trozos gruesos que dominen el bocado.
Mezcla la mayonesa, el vinagre, el azúcar, la sal y la pimienta hasta obtener un aderezo liso y agridulce. Viértelo sobre el repollo y la zanahoria y mezcla durante 30 a 45 segundos, solo hasta cubrir las verduras de manera uniforme: deben verse cremosas pero todavía firmes y crujientes. Sirve de inmediato.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
