Contundente pero fresca: garbanzos suaves, pechuga de pollo deshilachada y vegetales crujientes, todo levantado con limón y aceite. Tiene proteína real, textura pareja y ese golpe cítrico que la hace liviana. Ideal para comer frío y que aguante bien el tupper.

Pon la pechuga de pollo en una olla con el agua y parte de la sal. Cocina a hervor suave por 15 a 17 minutos, hasta que no quede rosada al centro; retírala y déjala reposar 5 minutos antes de deshilachar.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Escurre los garbanzos cocidos y deja el pollo deshilachado. Corta el pepino, el tomate, la cebolla roja y el pimiento en cubos chicos; pica el culantro y el ají limo bien fino si lo vas a usar.
Bate el jugo de limón con el aceite de oliva, el resto de la sal, la pimienta y el comino por 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y huela fresco.
Mezcla los garbanzos, el pollo, los vegetales, el culantro y el ají limo con el aliño. Hazlo con mano suave por 1 minuto, hasta que todo quede cubierto sin romper los garbanzos.
Deja reposar 10 minutos antes de servir, fría o a temperatura ambiente. Para tupper, guarda cuando ya no esté tibia; así conserva textura y no se vuelve esa ensalada castigada de lonchera triste.