Habas tiernas y frías, con queso fresco, cebolla roja y tomate en cubos. Se amarra con un aliño cítrico y aceite, bien ligero, y si quieres, un toque de rocoto para levantar. Fresca, directa y con textura bonita.

Hierve el agua con la sal de cocción y agrega las habas. Cocina 6 a 8 minutos, hasta que estén tiernas pero todavía verdes; escúrrelas y enfríalas para cortar la cocción.
Si las habas tienen piel gruesa, pélalas cuando estén tibias. Deben quedar suaves, enteras y frescas; si se rompen algunas, no pasa nada, pero evita aplastarlas.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el queso fresco, el tomate y la cebolla roja en cubos pequeños. Pica el rocoto muy fino si lo usarás, retirando venas y pepas para que pique sin atropellar la ensalada.
Bate el jugo de limón, el vinagre blanco, el aceite de oliva extra virgen, la sal final y la pimienta negra molida por 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y ligeramente unido.
Mezcla las habas con el queso fresco, el tomate, la cebolla roja, el rocoto y el culantro. Agrega el aliño y mueve con cuidado por 1 minuto, solo hasta que todo quede cubierto sin romper el queso.