Textura tierna y un frescor andino que revive el paladar en cada bocado. Es la sencillez del olluco transformada en una ensalada vibrante, capturando la esencia de nuestras sierras en un plato ligero. Un encuentro honesto, cítrico y puramente nutritivo.

Lava bien el olluco y córtalo en bastones delgados o medias lunas parejas. Corta la zanahoria en cubos pequeños y la cebolla roja en pluma fina para que no domine el plato.
Hierve el agua con la sal de cocción. Agrega el olluco y la zanahoria; cocina por 8 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela las verduras y deja que pierdan vapor por 8 minutos. No las mezcles calientes con la vinagreta: el olluco suelta líquido y la ensalada queda floja.
Mezcla el jugo de limón, el vinagre blanco, el aceite vegetal, la sal de aderezo, la pimienta y el huacatay. Bate 30 segundos, hasta que la vinagreta se vea ligera y bien integrada.
Junta las verduras tibias o frías con la cebolla roja y la vinagreta. Mezcla suave, reposa 5 minutos y sirve cuando el olluco esté brillante, fresco y bien cubierto sin romperse.