Cremosidad andina definida por la textura única del olluco y la dulzura del choclo tierno. Es un plato que reconforta el alma, uniendo la herencia de nuestros tubérculos con una suavidad melosa que amalgama cada bocado. Una guarnición honesta, vibrante y llena de identidad.

Lava bien el olluco y córtalo en bastones delgados o medias lunas parejas. Separa los granos del choclo si viene en mazorca y pica fina la cebolla china y el huacatay.
Hierve el agua con la sal de cocción. Agrega el olluco y el choclo, y cocina por 10 a 12 minutos, hasta que el olluco esté tierno pero no deshecho
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela el olluco y el choclo, extiéndelos un poco y deja que pierdan vapor por 8 minutos. Si los mezclas calientes con la crema, la ensalada queda aguada.
Mezcla la mayonesa con el jugo de limón, la sal de aderezo, la pimienta, la cebolla china y el huacatay. Debe quedar una crema suelta, sabrosa y con acidez limpia.
Incorpora el olluco y el choclo a la crema con movimientos suaves. Reposa 5 minutos y sirve fresca o a temperatura ambiente, con la mezcla bien melosa pero sin aplastar los granos.