Una guarnición peruana donde la cremosidad manda. Cremosa, fresca y ligeramente cítrica, gana contraste con tomate jugoso y cebolla crocante. Simple, colorida y de esas que desaparecen a cucharadas antes de que llegue el plato de fondo.

Corta el tomate en cubos medianos y la cebolla morada en pluma fina; luego pica el culantro sin machacarlo. Busca cortes limpios y de tamaño cómodo para que el tomate conserve sus jugos y la cebolla aporte crocancia sin dominar cada bocado.
En un bowl mezcla el jugo de limón, el aceite de oliva, la sal y la pimienta negra durante unos 20 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y ligeramente unido. Debe saber fresco y cítrico, pero no tan ácido que tape el sabor de la palta.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la palta al final en gajos gruesos o cubos grandes y llévala al bowl con el tomate, la cebolla y el culantro. Mezcla todo con el aliño usando movimientos amplios y suaves, solo hasta cubrir los ingredientes; detente mientras la palta siga entera, cremosa y con bordes definidos. Sirve de inmediato. ¡Y listo! Si hay palta en trozos generosos, tomate jugoso y aliño brillante en cada cucharada, quedó como debe. 🧡