Una ensalada fría de casa, cremosa pero suelta, con pasta, pollo deshilachado y verduras que todavía conservan mordida. La mayonesa se aligera con limón y mostaza para cubrir sin empastar. Rendidora, familiar y especialmente buena para almuerzo, cena o lonchera.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pela la zanahoria y córtala en cubitos pequeños. Corta el pimiento rojo en dados parecidos y pica fino el perejil. Mantén el pimiento y el perejil crudos para que la ensalada conserve frescura y algo de crocante.
Lleva el agua a hervor con el 75 % de la sal. Baja a hervor suave, agrega la pechuga de pollo y cocina durante 12 a 14 minutos, hasta que la parte más gruesa esté completamente opaca y no tenga zonas rosadas al cortarla. Retira el pollo con pinzas, déjalo entibiar mientras sigues con la pasta y luego deshiláchalo en bocados medianos.
Devuelve el agua a hervor y cocina la pasta corta según el tiempo del empaque, normalmente 8 a 10 minutos, buscando un punto al dente. Agrega la zanahoria cuando falten 4 minutos y la arveja cuando falten 2 minutos. Escurre todo en el colador y enjuaga brevemente con agua fría solo hasta detener la cocción; sacude muy bien y deja escurrir hasta que no quede agua acumulada.
En un bowl mezcla la mayonesa, la mostaza, el jugo de limón, la pimienta y el 25 % restante de la sal hasta obtener una crema lisa y fácilmente extensible, con acidez suficiente para sentirse fresca pero sin dominar la mayonesa.
Agrega al bowl la pasta con zanahoria y arveja, el pollo deshilachado, el pimiento y el perejil. Mezcla con suavidad hasta que todo quede cubierto sin romper la pasta. Refrigera durante 10 minutos, hasta que la ensalada esté fresca de manera uniforme y la crema se haya asentado sobre los ingredientes. ¡Y listo! Debe quedar cremosa, suelta y con pollo suficiente en cada cucharada 😌