Láminas finas de pepino japonés curadas con sal para que queden firmes y crujientes, luego marinadas en un aliño agridulce de vinagre de arroz y salsa de soja. Es sunomono: ácido, limpio y con ese golpe de sésamo al final.

Lava los pepinos japoneses y córtalos en láminas muy finas. Usa mandolina si quieres cortes parejos; si usas cuchillo, ve con calma para que las rodajas queden delicadas y no aplastadas.
Mezcla el pepino con la sal y deja reposar 10 minutos. Luego aprieta suave con las manos y escurre el líquido; debe quedar flexible, pero todavía crujiente.
En un bowl mezcla el vinagre de arroz, la salsa de soya, el azúcar blanca y el aceite de sésamo. Bate 30 segundos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Incorpora el pepino bien escurrido al aliño y mezcla con suavidad. Refrigera 10 minutos para que tome sabor sin volverse blando.
Termina con el ajonjolí justo antes de servir. Debe llegar muy fría, ácida, limpia y con el pepino todavía firme; si nada cruje, se nos fue la magia, chef.