Nutrición vibrante y frescura absoluta en cada bocado, donde el corazón de los Andes se une a la fuerza de la legumbre. Es un arcoíris de texturas crujientes y suaves que celebra la vitalidad de nuestra tierra en un ensamble equilibrado. Ligera, potente y lista para reconectarte con lo natural.

Lava la quinua en colador fino, frotándola bajo el agua hasta que salga menos turbia. Corta el tomate, pepino, pimiento morrón y cebolla roja en cubos chicos; pica el culantro
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon la quinua en una olla mediana con el agua y parte de la sal. Cocina tapada a fuego bajo por 14 minutos, hasta que el grano se abra y el agua se absorba; apaga y deja reposar 5 minutos sin destapar.
Granea la quinua con suavidad y pásala a un bowl para que entibie. Agrega el frijol cocido y el choclo bien escurridos; si entran con exceso de líquido, la ensalada pierde fuerza.
En otro bowl mezcla el jugo de limón, el aceite vegetal, el comino, la pimienta negra y el resto de la sal por 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante.
Vierte el aliño sobre la quinua con frejol. Agrega el tomate, pepino, pimiento morrón, cebolla roja, culantro y ají limo; mezcla suave hasta que todo quede cubierto sin aplastar los granos.