Textura noble y saciedad profunda definida por el grano de trigo mote y la frescura de la huerta. Es un plato que reconforta con su masticación firme, equilibrada por la cremosidad del queso fresco y una acidez vibrante. Una guarnición honesta, nutritiva y llena de carácter andino.

Pasa el mote de trigo sancochado por agua caliente durante 1 minuto, solo para soltar el grano y quitarle frío de refrigeradora. Escurre muy bien y deja que bote vapor 5 minutos.
Corta la cebolla roja en pluma fina, el tomate en cubos, el pepino en medias lunas y el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el queso fresco en cubos medianos. No lo hagas demasiado pequeño: debe sentirse cremoso entre el trigo y los vegetales, no perderse como migas.
Bate el jugo de limón con el aceite de oliva, la sal y la pimienta negra por 20 segundos, hasta que el aliño se vea unido y brillante.
Mezcla el mote de trigo con los vegetales y el aliño. Reposa 10 minutos y recién entonces incorpora el queso fresco con movimientos suaves; debe quedar suelta, fresca y con mordida firme.