Espinaca fresca con tocino bien crujiente y queso de cabra desmenuzado. La vinagreta de nuez, mostaza y vinagre tinto le mete carácter: ácida, grasa y redonda. Ensalada rápida, intensa y con contraste real de texturas.

Lava la espinaca y sécala muy bien; si queda mojada, la vinagreta resbala y la ensalada se apaga. Corta la cebolla roja en pluma fina y desmenuza el queso feta en trozos irregulares.
Dora el tocino ahumado en una sartén a fuego medio por 6 a 8 minutos, hasta que esté crujiente y haya soltado su grasa. Retíralo sobre papel absorbente y reserva una cucharada de la grasa tibia para la vinagreta.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pica la mitad de las nueces tostadas bien fino. Bate el vinagre tinto, la mostaza, la azúcar rubia, la sal y la pimienta; agrega el aceite de oliva poco a poco y suma la grasa tibia del tocino. Debe quedar una vinagreta brillante, ácida y con cuerpo.
Mezcla la espinaca con la cebolla roja y la vinagreta justo antes de servir. Termina con el tocino, el queso feta y el resto de las nueces tostadas encima para que la crocancia no se pierda.