Garbanzos tiernos con zanahoria rallada y bastante perejil. El aliño de limón y aceite de oliva la deja ácida, fresca y con textura entre suave y crujiente. Simple, rendidora y con sabor limpio.

Escurre bien los garbanzos cocidos y pásalos a un bowl grande. Deben quedar sueltos y enteros; si vienen muy húmedos, sécalos un poco para que el aliño se agarre mejor.
Ralla la zanahoria, pica bastante perejil y corta la cebolla roja muy fina si la usas. La zanahoria debe quedar ligera y aireada, no apretada como masa.
En un bowl pequeño mezcla el jugo de limón sutil, el aceite de oliva, la sal y la pimienta negra. Bate por 30 segundos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Une los garbanzos, la zanahoria, el perejil, la cebolla roja y el aliño. Mezcla con movimientos amplios para que el garbanzo no se rompa y la zanahoria no suelte agua de más.
Deja reposar 8 minutos en frío o a temperatura ambiente fresca. Sirve cuando se vea brillante, con el perejil vivo y la zanahoria todavía crujiente.