Texturas crujientes y un balance agridulce que rinde homenaje a nuestra herencia Chifa. Esta ensalada oriental destaca por el contraste entre el frescor de los vegetales y el golpe crocante del wantán frito, creando una armonía de texturas irresistible. Es vitalidad pura servida con el carácter único de la fusión peruano-china.

Corta la lechuga americana, la col china, la zanahoria, el pimiento morrón y la cebolla china en tiras finas. Enjuaga el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la masa wantán en tiras. Calienta el aceite vegetal en una sartén y fríe las tiras por 1 a 2 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y déjalas escurrir.
Ralla el jengibre y el ajo. Mézclalos con el vinagre de arroz, el sillao claro, el ketchup, el azúcar, el aceite de sésamo y la sal; bate 30 segundos, hasta que el aderezo quede brillante y agridulce.
Junta los vegetales en un bowl grande y agrega el aderezo poco a poco, mezclando suave para cubrir sin aplastar. La ensalada debe quedar fresca, con brillo ligero y sin charco al fondo.
Termina con el wantán frito encima justo antes de servir. No lo mezcles con mucha anticipación: la gracia está en que llegue crujiente contra los vegetales fríos.